martes, 4 de enero de 2011

No-vidad!

Skyline de Belén
Ahora que las fiestas novideñas Navideñas entran ya en la recta final me permitiré algunas apreciaciones al respecto que no he querido realizar antes para evitar acusaciones de aguafiestas o comparaciones con Mr. Scrooge. Me pregunto qué es la Navidad, qué no debería ser y lo que me gustaría que fuera.
Indiscutiblemente y desde tiempos inmemorables esta es una época que han celebrado de algún modo todo tipo de pueblos y culturas, la observación de los astros y la curiosidad sobre nuestra propia naturaleza siempre ha provocado que se festejase el solsticio de invierno como un momento mágico y de cambios. Para los cristianos significa el nacimiento de su Dios, algunos paganos le damos cierta importancia sentimental al cambio de año que marca nuestro calendario Gregoriano (cristiano también por cierto) y a muchos otros seres, parafraseando a la telefonista del 11811 "por Navidad no les figura nada".
Lo que no debería ser en ningún caso es un periodo de estrés infinito, de paroxismo del consumo, de aburrimiento infantil exacerbado, de alcoholismo subyacente, de gula incontrolada y de exaltación del amor familiar y amistoso con quién no se lo merece (la gente mala es mala y punto, algunos hasta matan renos solo para usar sus cuernos como perchero de calcetines encima de la chimenea).
Sería perfecto que fuese un tiempo para el descanso, pero no de un mes, eso no hay sociedad en crisis que lo aguante, cuando el mundo entero ya ha arrancado nosotros seguimos esperando a unos lentos dromedarios. Es genial la mirada de ilusión de un niño, fomenta la imaginación y sin duda ayuda a su desarrollo intelectual y afectivo siempre y cuando no le aturullemos con cientos de objetos que no tiene tiempo de utilizar en un año. Me parece fantástico que aprovechemos para encontrarnos con todos aquellos que de verdad queremos y no podemos ver habitualmente por un motivo u otro aunque deberíamos ser honestos para evitar las grandes broncas y desafectos que provocan estas fechas. Fundamental es también el engrosamiento que se produce a lo largo de un mes en las arcas de fundaciones y organizaciones de cooperación, mejor sería de forma continuada pero conformémonos con esto. Por último, me apasiona la reflexión íntima e individual que surge bajo vapores etílicos tras las uvas, la recapitulación de lo hecho y el ánimo, los propósitos y rectificaciones con los que afrontamos lo siguiente.
No debo terminar sin una reivindicación, somos buenas personas y sin embargo no nos gustan estas fechas (pluralizo porque conozco a algunos), no queremos influir en nadie, no queremos fastidiar ni molestar, sólo estamos algo tristes, agobiados e irascibles pero hay personas a las que no les gusta el calor y les aguantamos en verano. No podemos hacer nada para evitarlo, quizás no se arraigó bien el espíritu en nuestra infancia, o qué sé yo... Pero desde luego, sabemos y debemos disimular (sufro en silencio y no hay pomada que me alivie), yo, que por mis hijos no MA-TO, pero sí por estar con ellos, procuro que disfruten hoy que aún son miniaturas y espero que cuando sean ya proyectos de hombre lo sigan haciendo desde la racionalidad a pesar de que suene utópico.
Seguiré por aquí cuando pase todo, espero que antes o después se hable de algo inspirador más allá de la tremebunda prohibición del tabaco (menuda chorrada de debate) y pueda monologar sobre cosas "serias".

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