martes, 22 de marzo de 2011

Dudas

Le Penseur - Auguste Rodin
Siento que soy un tipo enormemente afortunado, no porque luzca el sol y haya comenzado la primavera, cómo ya planteé una vez, tengo la suerte de estar rodeado de seres heterogéneos que fomentan mi afición a dudar de todo y replantearme hasta la más ínfima de mis convicciones, esto que ya sucedía en mi vida real se ha visto multiplicado en mi vida virtual con herramientas cómo Twitter. Durante estas últimas semanas pienso mucho en esto, en términos globales, la evolución de los hechos que estamos presenciando ha provocado oscilaciones y giros en mis planteamientos iniciales, a nivel particular, algunos acontecimientos me han llevado a encrucijadas que me dirigen hacía caminos, hasta hace poco insospechados. Hoy mismo, con tantos frentes abiertos, no sé de qué escribir así que optaré por recapitular algunas dudas, a ver si hay suerte y alguien me las amplía.
Para empezar y con el objeto de darme a conocer un poco más y así facilitar una mejor comprensión de mis titubeos, haré una confesión pública: soy agnóstico a causa de mi carácter dubitativo, nunca me he atrevido a afirmar o negar con rotundidad la existencia de un dios y por lo tanto, aunque muy interesado en el fenómeno, prefiero mantenerme en el limbo de la duda eterna.
Entrando ya en temas mundanos, reconozco que en sólo tres días he pasado de defender con vehemencia la intervención en Libia a desconfiar de la misma, creo que el pueblo necesita nuestro apoyo pero al mismo tiempo parece evidente que nuestra ayuda tiene un precio petrolífero y que nuestras armas son del mismo modelo que las que le hemos vendido al dictador durante décadas. Además resulta muy chocante la posición de nuestra Ministra de Exteriores, por no hablar del resto, trata de convencernos de la idoneidad de la acción pero a la vez consiente que los Saudíes aplasten a los revolucionarios Bahreinis o que los Yemenís se apañen solos. En este punto, sólo cabe desear una intervención rápida y lo menos lesiva para sus ciudadanos y agradecer a mis queridos tuiteros (ellos ya saben) su valioso criterio en el debate, gracias a ellos amplio miras y sigo felizmente indeciso aunque bastante convencido de que esto se parece a Irak igual que un huevo a una castaña.
Otra de las desgracias del mes ha puesto en primera línea informativa a la energía atómica, en este caso he de reconocer que estoy gratamente sorprendido y no entiendo porque la OCDE nos sigue suspendiendo año tras año en el informe PISA, a ver si se enteran de que en este país todo el mundo es físico nuclear y experto en energía salvo yo. Parece claro que es una forma de generación eléctrica sucia y peligrosa, lo cierto es que no me agrada, pero da la impresión de que a corto plazo no existen muchas alternativas, puede que lo lógico sea trabajar por el futuro y buscar soluciones menos mortales, yo seguiré meditabundo escuchando las elevadas reflexiones que al respecto surgen en los bares durante el descanso del Madrid-Atleti y sobre todo pendiente de la opinión de los sabelotodo que cada día sientan cátedra
Por otro lado se aproxima velozmente un proceso electoral y al mismo ritmo se tambalean mis ideales más arraigados, siempre interioricé cómo una obligación cívica y democrática el ejercicio del voto pero hoy me pregunto con gran pena si en esta ocasión no sería más razonable abstenerse, puede que se hayan hecho merecedores de unas urnas vacías, desde luego se lo han trabajado. Me leo y no me reconozco así que permaneceré hesitabundo (no sé si existe el palabro pero me ha gustado) hasta el último momento, mientras tanto me encantaría que algún Gurú (es curioso que Bluf tenga también cuatro letras) me explicase, cómo se entiende que tras décadas de autocracia y una revolución modélica, el 60% de los egipcios haya decidido no expresar su opinión en el referéndum del Domingo. Yo no lo comprendo y me preocupa.
Son tantas cosas, las que me producen vacilación y perplejidad que no me gustaría dejarme ninguna. Sigo sin saber si mi vecina de arriba es mala persona o está enferma, si mi moto es un trasto o se ha gripado por mi ineptitud cómo piloto, si mis dos últimos proyectos creativos son una bazofia o el culmen del talento, si los del Banco que ya sabéis son mangantes o simplemente incompetentes, si son algunos amigos míos los que no me llaman o yo el que no les llama a ellos o si los que ostentan el poder son los que realmente lo merecen.
No tengo ni idea, pero mientras dudo me sigue asombrando y entristeciendo la sabiduría de los todólogos (no cito al inventor del término porque lo desconozco pero enhorabuena si estás ahí) y la arrogancia de los políticos, no hay más que ver sus perfiles sociales con miles de seguidores y los poquísimos seguidos siempre de su misma cuerda, ojalá hablasen menos y escuchasen más. Mi Abuelo tuvo la desgracia de participar en una guerra que le marcó y siempre decía que había que conocer al enemigo en profundidad, yo prefiero utilizar los términos adversario o discrepante, pero el concepto lo comparto. No me quedaría a gusto, si no mencionase el placer masoquista que me producen las certezas de algún celebérrimo periodista y los chapuzones nocturnos de ciertos gatos de yeso. No sé si es peor ser idiota a conciencia o morir en la ignorancia de tu propia condición, ni eso tengo claro.
¿Será posible que de la Duda surja el matiz y del matiz nazca la verdad? Quizás sea una utopía, pero lo dudo.


Lo que es casi seguro, cómo nos recuerda hoy Forges en El País, es que las guerras son siempre terribles y que el auténtico valor no lo dan las armas, este antiguo vídeo, para mi simboliza el coraje, observad las caras y decidme quién tiene más miedo...

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