martes, 26 de abril de 2011

Antinomia Liberal

La primera vez que ví la Estatua de la Libertad fue hace 25 años y tenía un aspecto similar al de la foto, ya no está en obras, aunque  el concepto libertad sí necesita una reforma urgente, algunos se han apropiado no sólo de la palabra si no también de sus derivados.
El parón primaveral y la carencia de una conexión decente han provocado una falta de actualización turbutópica temporal que sin embargo me ha permitido permanecer más alerta que nunca ante la invariabilidad del entorno y los discursos demagógicos de algunos, con toda seguridad el ¡Indignaos! de Hessel y el documental Inside Job no han hecho más que raspar la herida que ya tenía. Sin embargo, he estado unos días dedicado principalmente a ponerme en el lugar de niños menores de cuatro años para intentar lograr su bienestar, diversión y felicidad, esto me ha llevado a pensar que si soy capaz de gozar embadurnándome de arena, disfrutar en atracciones infantiles y comprender los lamentos de un bebé, debiera conseguir ponerme en el lugar del otro y comprender los posibles pensamientos y razonamientos fútiles de un liberal o liberala cualquiera y de su liberalidad:

Soy liberal, sí ya sé que de ocho acepciones del término sólo comparto media y las demás las aborrezco profundamente, pero bueno, los liberales somos libres de definirnos cómo nos plazca, es lo que tiene. 
En primer lugar, a ver si alguien se atreve a insinuarme que no soy generoso cuando todos los Domingos le doy cincuenta céntimos al mendigo de la puerta de la parroquia de Calle Goya, calculad lo que significa esto a final de año, oye, que son 52 semanas sin contar las misas extraordinarias del Gallo y días de guardar, por no hablar del cepillo. Por otro lado qué mayor generosidad hay que compartir mis bienes con el armador que me está construyendo el yate y la familia de peruanos que me guarda la finca y con quién incluso comparto espacio una o dos veces al año. Si esto no es altruismo que venga Dios y lo vea, a mi desde luego a veces me entra complejo de ONG.
Me preguntan algunos si realmente creo en la libertad, pues claro, cómo no creer en ella, es maravilloso poder escuchar cada noche las fantásticas tertulias de esos nuevos canales recién surgidos, debe ser lo único bueno que ha hecho esta gentuza que nos gobierna. Además, soy libre de elegir para mis hijos el colegio o universidad privada que desee, también puedo ir a la clínica que me apetezca a curar mis males, lo pago y punto. No debo olvidar el placer que me provoca el poder decidir la compañía de suministro eléctrico que quiero, la telefónica que me dé un IPhone y en breve beber el agua de la empresa privada que generosamente se hará cargo de su gestión y distribución, me siento libre y todos deberían compartir mi entusiasmo. Yo con la salud, la educación y los recursos naturales no juego, me gasto mi dinero muy a gusto y quien pide que sea público es simplemente un tacaño que no piensa en su familia y quiere vivir siempre de la sopa boba. ¡Oiga, páguese usted lo suyo igual que yo me ocupo de lo mio! Eso sí, cuando lo consigamos, mucho ojo, una cosa es la añorada liberalización total y otra muy distinta el libertinaje. Debemos estar atentos, no vaya a ser que algún  hospital privado decida especializarse en la venta de abortos o eutanasias o que los centros educativos opten por no seguir los cánones de nuestra Santa Madre Iglesia, si nos descuidamos llega un Emir y nos monta una escuela islámica. En definitiva, la función del nuevo estado liberal centralista, heredero de esa Gran España que nunca debió dejar de ser, debe limitarse a estar vigilante con estos temas y llegado el caso prohibirlos o incluso penarlos si fuese menester, nuestra libertad va en ello.
¿Qué si creo en la libertad individual, social y política? Pues claro, siempre con la salvedad de quienes apoyen a grupos de manifiesta inmoralidad o acudan a demostraciones públicas indecorosas que hasta ahora he estado pagando yo con mis impuestos. Imagino que estaremos todos de acuerdo en que es muy distinto que se organicen bellas procesiones gracias a las subvenciones estatales a que alcaldes de escaso calado moral nos obliguen a presenciar año tras año días de no sé qué orgullo, espectáculos altamente perniciosos para la salud de las gentes de bien además de ofensivos para el buen gusto. Por cierto, con el espíritu liberal que me caracteriza, comprenderéis que no estoy en contra del matrimonio homosexual, no puedo estarlo sencillamente porque no es un matrimonio, cómo el nombre así lo índica. Jamás me opondría a que nadie se casase con una fea, una gorda o incluso una negra, cómo mucho haría un inocente chascarrillo propio de nuestro noble humor hispano, pilar de nuestra libre sociedad y no penséis que no tengo amigos maricas porque los tengo a pares, pobres tienen que vivir con ello y yo lo respeto, bastante tienen con lo suyo.
Con respecto al tema del intelecto como definitorio del liberalismo, no hay discusión, nuestros representantes e inspiradores ideológicos son muy prolíficos, algunos escriben más de veinte novelas al año, pero claro, basta con que alguna declare no conocer a la cantante Sara Mago para hacer una critica impía sobre ella, pues aprovecho para declarar públicamente que yo tampoco la conozco, ni falta que hace, a saber lo que canta la subversiva esa...
En definitiva, amigos, compatriotas, debemos luchar por salvaguardar nuestra libertad, los lobbies nos amparan y protegen, nos dan la posibilidad de elegir las mejores opciones financieras (a veces se equivocan, pero que tire la primera piedra el que no), sanitarias, educativas, energéticas y nos permiten comunicarnos e informarnos. ¿Quién quiere, por ejemplo, una televisión pública? Vamos, ni que fuese un derecho ciudadano, lo importante es la cantidad, ahí reside verdaderamente la calidad y pluralidad, si alguien, al final, no se siente representado es porque nadie financia su bazofia, si esto ocurre es porque no es rentable y si es así es que no interesa nada y por lo tanto no debe existir. No cejéis en vuestro empeño ni os dejéis engañar por falsedades, el futuro es nuestro, Dios Mediante. Él puso sobre la tierra todos los bienes y dones vegetales, animales y minerales para nuestro disfrute, debemos explotarlos al máximo, lucrarnos con ellos es lógico. No tengáis mala conciencia, la organización del mundo es secularmente piramidal y así debe seguir siendo, no todos llegaran pero nosotros cumpliremos con el sacro deber cristiano de la limosna.

¡PUES NO!
Uf, ya he regresado de mi trance empático espontáneo (o no tanto). Soy muy consciente de las ampollas que quizás levanto, de las criticas que seguro recibiré, ya me pitan los oídos, sé que algunos ven en mi una especie de comunista radical trasnochado. Lo siento por ellos, no es así, sería una visión simplista, de hecho si este pensamiento imaginario existiese, intentaría hallar el punto de encuentro, siempre es posible. Por supuesto hoy podría haber hablado del socialismo burgués, de las atroces dictaduras del proletariado o de infinidad de otros engendros diseñados por la humanidad que por otro lado han ayudado a forjar los cimientos de su propia evolución, si no lo he hecho, ha sido por predicar con el ejemplo y ejercitar mi liberalismo. Vamos, porque no me ha dado la real gana y yo aquí hago lo quiero, esto no significa que en el futuro no me decida a ello aunque para eso ya hay muchas voces y muy sonoras.
La historia sirve para aprender de los errores y quedarnos con los aciertos, un simple proceso de deducción matemática o investigación científica. Espero con ansia que despierten Finlandeses, Húngaros o Franceses, lo que se avecina no es bueno, lo sabemos y ya lo hemos probado, de paso podríamos todos aprender del pueblo que habita esa Nova Isola Utopia llamada Islandia.
Nuestro sistema e instituciones están obsoletos y agonizantes, no debemos resignarnos a conformarnos con lo que hay, un cambio de color, de rojo a azul por ejemplo, es en el mejor de los casos un simple travestismo estético y en el peor un retorno a ninguna parte. Termino este largo post convencido de que ha llegado el momento de empezar a proponer, desde que comencé a turbutopiar, reconozco un exceso de denuncia y un déficit propositivo que espero poder corregir con vuestra ayuda.
Como no podía ser menos hoy os dejo el trailer de Inside Job para animar a los perezosos, la búsqueda de la Libertad nunca fue un proceso individual si no global y pasa necesariamente por el bienestar universal. La Estatua ya no tiene andamios pero necesita nuestra ayuda tanto como nosotros la suya.



PD: En esta ocasión conviene prestar atención a los enlaces, algunos contienen  momentos burdos hasta la zafiedad y otros propuestas que debemos conocer.

martes, 12 de abril de 2011

Decálogo del Cabreo

Hoy empezaré dirigiéndome directamente a ti, tú sabes quién eres y yo intuyo quién soy, eso debería bastar.
Me preguntabas recientemente sobre las cosas que revuelven mi conciencia y azuzan mi rebeldía, pues bien,  desde aquí te ofrezco la respuesta que solicitas, optaré por una enumeración aleatoria, algo críptica y sin demasiado detalle ya que muchos puntos redundan sobre lo expuesto en este blog en ocasiones precedentes. Desearía pasar de todo, dedicar mi tiempo libre a la observación de las estrellas durante la noche y la búsqueda de setas durante el día, pero lo cierto es que muy a mi pesar, una de mis aficiones principales es preocuparme, no lo he decidido, es una cuestión genética, puedo por tanto ofrecerte mi decálogo del cabreo sin esfuerzo.
Me molestan:

1- Las verdades absolutas que asumimos cómo ciertas y embustes recurrentes que denotan menosprecio hacía la inteligencia colectiva
2- La individualidad insolidaria del post-neo-liberalismo
3- La desaparición de la conciencia colectiva en un discurso oficial tendente al localismo
4- La diplomacia asimétrica en las relaciones internacionales
5- La escasa capacidad de rebelión social ante problemas relevantes
6- La excesiva capacidad de unión ante conflictos falaces patrocinados por entes opacos
7- La contradicción entre las políticas de medio plazo y nuestras necesidades a largo plazo
8- La perversidad de la religión cómo catalizador de problemas y contaminante de la vida pública 
9- La sostenibilidad cómo nuevo eslogan de las grandes corporaciones, es falso y no se sostiene
10- La intolerable asunción del dominio y derroche de una minoría frente a la sumisión y carencia de una mayoría


La buena noticia es que estamos acompañados, hemos entrado en la era del Homo Socialis Communis, podemos afrontar este galimatías más juntos que nunca, no es una entelequia, ellos lo saben y por primera vez nos temen. Nada de lo que se hace o dice queda en el olvido, todo es público, se propaga velozmente y la masa empieza a ser y desde luego será la garante del progreso y la evolución. Es cierto que la época es turbia, un enorme e invisible muro de contención trata de salvaguardar el antiguo modelo político, económico y social, intentando detener una riada de cambio y progreso que desborda la imaginación del pensador más utópico.
Ayer en Twitter, un hecho acaparó las primeras horas del día. Algo ocurrió en una céntrica estación de metro y la gente se preguntaba el porqué de la presencia policial, finalmente se trataba de un supuesto suicidio y la comunidad se hizo eco, no regocijándose en un suceso morboso si no cómo un acto improvisado de solidaridad ciudadana y unión ante el desaliento de la desgracia ajena. Esto, ocurre a diario, cada mañana surgen nuevas plataformas que denuncian distintas realidades que nos rodean y no deberían sernos ajenas. Todos dependemos de todos, el bienestar global ha de ser la meta a alcanzar ya que de él depende siempre el nuestro propio, cuando una persona cercana en nuestro entorno familiar, laboral o amistoso no está satisfecha o pasa por un mal momento, esto termina contagiando al grupo, ocurre exactamente lo mismo a la inversa.
¿Qué sistema tenemos desde hace más de un siglo? En el mejor de los casos, una democracia basada en la organización política en torno a partidos, unos sociales, otros populares, algunos indefinidos e incluso cómicos. El término partido denota partición y división, justo lo contrario de lo que debería, no engloba, no concilia y por lo tanto provoca insatisfacción, disconformidad  y frustración a unos u otros, de esta manera no se puede avanzar hacía ningún lugar porque siempre queda gente en el camino.
Durante más de treinta siglos parecía inimaginable un forma de gobierno más allá de los faraones, el feudalismo fue la forma de organización dominante en Europa durante seis siglos, después tres siglos de regímenes absolutistas y por fin, tras cien años de vaivenes, el sufragio universal, voto femenino, etc. Mientras el planeta estaba inmerso en estas fórmulas organizativas casi nadie fantaseaba con otras opciones alternativas, hoy sabemos que lo eran y siempre hubo soñadores que así lo creyeron e impulsaron.
Podemos seguir pensando que esto es lo que hay, que es imposible alimentar al mundo entero, que nuestro sistema financiero es necesario, que nuestro modelo energético es ideal, que nuestras democracias parlamentarias son el súmmum de la libertad y cómo no, que nuestro dios es el único verdadero, está ahí para arroparnos y estará para salvarnos. No seré yo, desde luego quién consiga convencer a nadie de lo contrario, pero mi tiempo libre lo dedico a lo que me da la gana, o sea a este minúsculo grano de arena turbutópico. Otros muchos, sin mostrar su cara, desde sus rincones y organizaciones nos enseñan lo que es posible.

 En Haiti aún no hay sonrisas infantiles pero ha de ser posible...
"Save the Children" nos muestra que estos niños japoneses ya ríen.
A los caraduras, sin embargo, les vemos a diario, enfadados, miedosos y amenazando digitalmente (Con el dedo, quiero decir...)

 


Son el ejemplo del pasado, de lo vetusto, de la inconsistencia pero todos se acaban esfumando.
No todo es azul, ni rojo, ni cara, ni cruz...Ni media luna, ni tanto, ni tan poco.
Ser liberal no es lo que algunos promulgan, ser socialista tampoco, porque las palabras no tienen dueño.
No es lo mismo ahorrar, que amasar dinero. Tampoco es igual vivir que sobrevivir.
Nada tiene que ver ayudar con hipotecar. La ira y soberbia, de sacerdotes, imanes y rabinos sí es idéntica en todos los casos, además de pecaminosa, claro.
Hasta hace muy poco, los ladrones robaban al grito: "¡La bolsa o la vida!". A mi la bolsa con sus índices mareantes no me interesa en absoluto, lo importante son los índices de mortalidad infantil, de pobreza, de alfabetización, de seguridad y de bienestar al fin y al cabo, pero estos no se publican diariamente.
¿De qué hablo? De paradigmas, mentiras, usos y costumbres que nunca, nunca, han sido eternos ni lo serán.
Algo está cambiando, lo percibo en cada letra, sonido e iniciativa intercambiada, las palabras se las llevaba el viento pero las piadas quedan escritas y hacen poso.
Reproduzco esta semana un vídeo interesante de un comediante británico llamado Pat Condell, en este caso habla sobre la Libertad de Expresión, desde luego no carece de cierta vehemencia pero no deja de ser un ejemplo más de libertad y divulgación de ideas, no se trata de defender lo que dice si no de defender que lo diga.



Por cierto, yo también miento, no estoy cabreado, sólo activamente atento a lo que está por llegar.

martes, 5 de abril de 2011

Ego-altruismo

Ciudadano Kane - Orson Welles 1941
Esta semana tocaría hablar de Eso.
¿De Qué? Pues de las sucesiones, campañas, pre-campañas, afectos, desafectos, ataques furibundos y defensas numantinas. Ha sido sin duda el tema del fin de semana y lo seguirá siendo durante doce largos meses, por lo tanto aquí no lo será, ya hay suficientes analistas serios, y no tanto, estudiando minuciosamente la cuestión, yo sólo sé que en 2012 tendremos un nuevo y voluntarioso Presidente del Gobierno e intuyo, por lo que nos cuentan que el Sexto Presidente no tendrá la Z en sus dos apellidos por primera vez en nuestra historia democrática. Para evitar posibles apuntes de los quisquillosos observadores haré tres precisiones, primero que no me he confundido y que por supuesto podría ser una Presidenta pero no quería caer en una larga parrafada ibarretxil, segundo que Calvo-Sotelo es caso aparte ya que nunca fue electo, y tercero que por supuesto hay una candidata que se apellida Díez González aunque parece que no encabeza las encuestas, pero atentos a ella que las zetas pesan mucho en este país. Por último, antes de pasar a temas más serios, me gustaría explicar que no entraré en política convencional porque así lo decidí cuando borré mi primer post titulado "Virando: Empopada a 2012", trataba justo de lo acontecido antes de ayer y me alegro de que ya no exista, no vaya a ser que alguien confunda Turbutopia con el Oráculo de Delfos, o peor aún, que algún malpensado crea que quizás tengo acceso a información privilegiada, no me gustaría acabar cómo Assange.
Pues aún estando muy relacionado, no hablaré de Eso si no de EGO.
Esta sobredosis de actualidad política lo que de verdad ha provocado en mi subconsciente es un estado de letargo que ha rozado el encefalograma plano, después, sólo confusión. Me planteo hoy, por qué estamos dotados de EGO si es tan nocivo cómo parece. El EGO provoca que nos sintamos únicos y ese pensamiento dificulta enormemente la empatía, nos coloca en un lugar muy por encima del bien y del mal y nos impide ver el bosque tras el árbol, lo peor es que el árbol no es más que nuestro reflejo.
El EGO consigue que algunos dirigentes se aferren al poder, ellos creen que es sentido de la responsabilidad pero los demás saben que no, espero que nadie haga un paralelismo con lo anteriormente citado, no hablo de Eso. El EGO induce a pensar que nuestra idea sobre la educación, la familia, la amistad, la política, la religión, la literatura, la televisión o la pesca con mosca es sin duda la correcta y quién no la comparte simplemente yerra. El EGO nos convence de que nuestro éxito es el fracaso del adversario y lo que es peor, nos persuade de que el  éxito del otro tiene cómo único fin nuestro infortunio. El EGO, en definitiva, es falaz, nos atormenta, es un pésimo consejero y en gran medida es el primer causante de nuestra desdicha.
Por contra, se da la circunstancia de que sin él los mayores avances científicos, artísticos, sociales e incluso políticos (sí, no nos extrañemos, existieron y existen grandes políticos) no se hubieran producido, no podríamos haber disfrutado jamás de Orson Welles, tampoco de Dalí, ni de Gaudí y mucho menos de Einstein, Mandela o Gandhi.
El altruismo, sin embargo, parece ser exactamente lo contrario, el antónimo, siempre lo ligamos a la abnegación y el desinterés surgidos del olvido del YO. Creo que deberíamos abandonar esta verdad absoluta, recientemente leí en algún sitio que la solidaridad se genera pensando en global y actuando en local,  añado que el mundo lo cambian pequeñas iniciativas que comienzan cómo actos individuales que tras una correcta divulgación, potenciada hoy en día por el poder de la redes sociales, se convierten en proyectos con un interés y calado universales. He podido, recientemente leer algo sobre la misión que lleva a cabo Sean Penn en Haiti, conociendo al talentoso actor, seguramente, al igual que sus compañeros de oficio, no carece de cierto Ego, nadie se puede dedicar a esa profesión si él, seguramente muchas personas le criticarán, yo seguiré opinando que si sirve para involucrarse y ayudar a quién más lo necesita, bienvenido sea. La filantropía y conciencia social alimentan el Ego de manera positiva y sitúan nuestro Yo en su justo lugar dentro de un entorno concreto, con él en definitiva ocurre cómo con el colesterol, hay bueno y malo, o por lo menos eso dicen.
Por todo esto y alguna cosa más, desde hoy defenderé el ego-altruismo cómo una manera honesta y dignificante de alcanzar las conquistas más utópicas. Cómo supongo que no habré conseguido convencer a casi nadie, amenizaré hoy la entrada con el último vídeo Tatancete, un músico, que si bien requiere de Ego para moverse en una industria compleja, lo encauza hacía fines loables, ejerce el deber cívico de la protesta con humor y Sin Salir de la Cama, con él reímos mientras nos abre los ojos a realidades un tanto infaustas que invitan a la reflexión.



Mientras escribía este artículo, han ocurrido dos acontecimientos que no vienen si no a corroborar lo anteriormente expuesto y debemos vocear. El artista chino Ai Weiwei, creador de imponentes obras cómo el estadio olímpico de Pekín, El Nido de Pájaro, o más recientemente la creación conceptual de las pipas de girasol en la Tate Modern, ha sido detenido por las autoridades de su país y está en paradero desconocido. Él sólo ha aprovechado su reconocimiento internacional para denunciar la oprobiosa política de derechos humanos de su gobierno y esto no es un delito, es una obligación moral. Al mismo tiempo, en otro lugar, el director teatral israelí y fundador del Teatro de la Libertad, Juliano Mer-Kamis, ha sido brutalmente asesinado por el simple hecho de utilizar su arte para promulgar la Paz en un territorio castigado por la violencia. Sus viles y cobardes ejecutores sólo podrán entorpecer un movimiento que no tiene freno porque otros, con Ego o sin él, darán continuidad a su legado.