martes, 12 de abril de 2011

Decálogo del Cabreo

Hoy empezaré dirigiéndome directamente a ti, tú sabes quién eres y yo intuyo quién soy, eso debería bastar.
Me preguntabas recientemente sobre las cosas que revuelven mi conciencia y azuzan mi rebeldía, pues bien,  desde aquí te ofrezco la respuesta que solicitas, optaré por una enumeración aleatoria, algo críptica y sin demasiado detalle ya que muchos puntos redundan sobre lo expuesto en este blog en ocasiones precedentes. Desearía pasar de todo, dedicar mi tiempo libre a la observación de las estrellas durante la noche y la búsqueda de setas durante el día, pero lo cierto es que muy a mi pesar, una de mis aficiones principales es preocuparme, no lo he decidido, es una cuestión genética, puedo por tanto ofrecerte mi decálogo del cabreo sin esfuerzo.
Me molestan:

1- Las verdades absolutas que asumimos cómo ciertas y embustes recurrentes que denotan menosprecio hacía la inteligencia colectiva
2- La individualidad insolidaria del post-neo-liberalismo
3- La desaparición de la conciencia colectiva en un discurso oficial tendente al localismo
4- La diplomacia asimétrica en las relaciones internacionales
5- La escasa capacidad de rebelión social ante problemas relevantes
6- La excesiva capacidad de unión ante conflictos falaces patrocinados por entes opacos
7- La contradicción entre las políticas de medio plazo y nuestras necesidades a largo plazo
8- La perversidad de la religión cómo catalizador de problemas y contaminante de la vida pública 
9- La sostenibilidad cómo nuevo eslogan de las grandes corporaciones, es falso y no se sostiene
10- La intolerable asunción del dominio y derroche de una minoría frente a la sumisión y carencia de una mayoría


La buena noticia es que estamos acompañados, hemos entrado en la era del Homo Socialis Communis, podemos afrontar este galimatías más juntos que nunca, no es una entelequia, ellos lo saben y por primera vez nos temen. Nada de lo que se hace o dice queda en el olvido, todo es público, se propaga velozmente y la masa empieza a ser y desde luego será la garante del progreso y la evolución. Es cierto que la época es turbia, un enorme e invisible muro de contención trata de salvaguardar el antiguo modelo político, económico y social, intentando detener una riada de cambio y progreso que desborda la imaginación del pensador más utópico.
Ayer en Twitter, un hecho acaparó las primeras horas del día. Algo ocurrió en una céntrica estación de metro y la gente se preguntaba el porqué de la presencia policial, finalmente se trataba de un supuesto suicidio y la comunidad se hizo eco, no regocijándose en un suceso morboso si no cómo un acto improvisado de solidaridad ciudadana y unión ante el desaliento de la desgracia ajena. Esto, ocurre a diario, cada mañana surgen nuevas plataformas que denuncian distintas realidades que nos rodean y no deberían sernos ajenas. Todos dependemos de todos, el bienestar global ha de ser la meta a alcanzar ya que de él depende siempre el nuestro propio, cuando una persona cercana en nuestro entorno familiar, laboral o amistoso no está satisfecha o pasa por un mal momento, esto termina contagiando al grupo, ocurre exactamente lo mismo a la inversa.
¿Qué sistema tenemos desde hace más de un siglo? En el mejor de los casos, una democracia basada en la organización política en torno a partidos, unos sociales, otros populares, algunos indefinidos e incluso cómicos. El término partido denota partición y división, justo lo contrario de lo que debería, no engloba, no concilia y por lo tanto provoca insatisfacción, disconformidad  y frustración a unos u otros, de esta manera no se puede avanzar hacía ningún lugar porque siempre queda gente en el camino.
Durante más de treinta siglos parecía inimaginable un forma de gobierno más allá de los faraones, el feudalismo fue la forma de organización dominante en Europa durante seis siglos, después tres siglos de regímenes absolutistas y por fin, tras cien años de vaivenes, el sufragio universal, voto femenino, etc. Mientras el planeta estaba inmerso en estas fórmulas organizativas casi nadie fantaseaba con otras opciones alternativas, hoy sabemos que lo eran y siempre hubo soñadores que así lo creyeron e impulsaron.
Podemos seguir pensando que esto es lo que hay, que es imposible alimentar al mundo entero, que nuestro sistema financiero es necesario, que nuestro modelo energético es ideal, que nuestras democracias parlamentarias son el súmmum de la libertad y cómo no, que nuestro dios es el único verdadero, está ahí para arroparnos y estará para salvarnos. No seré yo, desde luego quién consiga convencer a nadie de lo contrario, pero mi tiempo libre lo dedico a lo que me da la gana, o sea a este minúsculo grano de arena turbutópico. Otros muchos, sin mostrar su cara, desde sus rincones y organizaciones nos enseñan lo que es posible.

 En Haiti aún no hay sonrisas infantiles pero ha de ser posible...
"Save the Children" nos muestra que estos niños japoneses ya ríen.
A los caraduras, sin embargo, les vemos a diario, enfadados, miedosos y amenazando digitalmente (Con el dedo, quiero decir...)

 


Son el ejemplo del pasado, de lo vetusto, de la inconsistencia pero todos se acaban esfumando.
No todo es azul, ni rojo, ni cara, ni cruz...Ni media luna, ni tanto, ni tan poco.
Ser liberal no es lo que algunos promulgan, ser socialista tampoco, porque las palabras no tienen dueño.
No es lo mismo ahorrar, que amasar dinero. Tampoco es igual vivir que sobrevivir.
Nada tiene que ver ayudar con hipotecar. La ira y soberbia, de sacerdotes, imanes y rabinos sí es idéntica en todos los casos, además de pecaminosa, claro.
Hasta hace muy poco, los ladrones robaban al grito: "¡La bolsa o la vida!". A mi la bolsa con sus índices mareantes no me interesa en absoluto, lo importante son los índices de mortalidad infantil, de pobreza, de alfabetización, de seguridad y de bienestar al fin y al cabo, pero estos no se publican diariamente.
¿De qué hablo? De paradigmas, mentiras, usos y costumbres que nunca, nunca, han sido eternos ni lo serán.
Algo está cambiando, lo percibo en cada letra, sonido e iniciativa intercambiada, las palabras se las llevaba el viento pero las piadas quedan escritas y hacen poso.
Reproduzco esta semana un vídeo interesante de un comediante británico llamado Pat Condell, en este caso habla sobre la Libertad de Expresión, desde luego no carece de cierta vehemencia pero no deja de ser un ejemplo más de libertad y divulgación de ideas, no se trata de defender lo que dice si no de defender que lo diga.



Por cierto, yo también miento, no estoy cabreado, sólo activamente atento a lo que está por llegar.

4 comentarios:

  1. Gracias... El primer paso para cambiar las cosas es indignarnos, de ahí la necesidad de hacer una lista...

    ¡¡Magnífico artículo!! Como siempre...

    ResponderEliminar
  2. ¿Estamos preparados para la democracia directa? Creo que no.
    Pesimista en modo On.

    ResponderEliminar
  3. Preparados o no, debemos empezar a trabajar en ello. Mediante el hashtag #sueñosdelnuevomundo podemos ir soltando pequeñas píldoras. El inicio de la metamorfosis de Utopía a Realidad comienza con las plasmación escrita de las cosas que deseamos que sucedan.
    Gracias amigos...

    ResponderEliminar
  4. No os perdáis este Tweet: http://twitter.com/#!/c0rvid0/status/58881468717481984

    ResponderEliminar