martes, 5 de abril de 2011

Ego-altruismo

Ciudadano Kane - Orson Welles 1941
Esta semana tocaría hablar de Eso.
¿De Qué? Pues de las sucesiones, campañas, pre-campañas, afectos, desafectos, ataques furibundos y defensas numantinas. Ha sido sin duda el tema del fin de semana y lo seguirá siendo durante doce largos meses, por lo tanto aquí no lo será, ya hay suficientes analistas serios, y no tanto, estudiando minuciosamente la cuestión, yo sólo sé que en 2012 tendremos un nuevo y voluntarioso Presidente del Gobierno e intuyo, por lo que nos cuentan que el Sexto Presidente no tendrá la Z en sus dos apellidos por primera vez en nuestra historia democrática. Para evitar posibles apuntes de los quisquillosos observadores haré tres precisiones, primero que no me he confundido y que por supuesto podría ser una Presidenta pero no quería caer en una larga parrafada ibarretxil, segundo que Calvo-Sotelo es caso aparte ya que nunca fue electo, y tercero que por supuesto hay una candidata que se apellida Díez González aunque parece que no encabeza las encuestas, pero atentos a ella que las zetas pesan mucho en este país. Por último, antes de pasar a temas más serios, me gustaría explicar que no entraré en política convencional porque así lo decidí cuando borré mi primer post titulado "Virando: Empopada a 2012", trataba justo de lo acontecido antes de ayer y me alegro de que ya no exista, no vaya a ser que alguien confunda Turbutopia con el Oráculo de Delfos, o peor aún, que algún malpensado crea que quizás tengo acceso a información privilegiada, no me gustaría acabar cómo Assange.
Pues aún estando muy relacionado, no hablaré de Eso si no de EGO.
Esta sobredosis de actualidad política lo que de verdad ha provocado en mi subconsciente es un estado de letargo que ha rozado el encefalograma plano, después, sólo confusión. Me planteo hoy, por qué estamos dotados de EGO si es tan nocivo cómo parece. El EGO provoca que nos sintamos únicos y ese pensamiento dificulta enormemente la empatía, nos coloca en un lugar muy por encima del bien y del mal y nos impide ver el bosque tras el árbol, lo peor es que el árbol no es más que nuestro reflejo.
El EGO consigue que algunos dirigentes se aferren al poder, ellos creen que es sentido de la responsabilidad pero los demás saben que no, espero que nadie haga un paralelismo con lo anteriormente citado, no hablo de Eso. El EGO induce a pensar que nuestra idea sobre la educación, la familia, la amistad, la política, la religión, la literatura, la televisión o la pesca con mosca es sin duda la correcta y quién no la comparte simplemente yerra. El EGO nos convence de que nuestro éxito es el fracaso del adversario y lo que es peor, nos persuade de que el  éxito del otro tiene cómo único fin nuestro infortunio. El EGO, en definitiva, es falaz, nos atormenta, es un pésimo consejero y en gran medida es el primer causante de nuestra desdicha.
Por contra, se da la circunstancia de que sin él los mayores avances científicos, artísticos, sociales e incluso políticos (sí, no nos extrañemos, existieron y existen grandes políticos) no se hubieran producido, no podríamos haber disfrutado jamás de Orson Welles, tampoco de Dalí, ni de Gaudí y mucho menos de Einstein, Mandela o Gandhi.
El altruismo, sin embargo, parece ser exactamente lo contrario, el antónimo, siempre lo ligamos a la abnegación y el desinterés surgidos del olvido del YO. Creo que deberíamos abandonar esta verdad absoluta, recientemente leí en algún sitio que la solidaridad se genera pensando en global y actuando en local,  añado que el mundo lo cambian pequeñas iniciativas que comienzan cómo actos individuales que tras una correcta divulgación, potenciada hoy en día por el poder de la redes sociales, se convierten en proyectos con un interés y calado universales. He podido, recientemente leer algo sobre la misión que lleva a cabo Sean Penn en Haiti, conociendo al talentoso actor, seguramente, al igual que sus compañeros de oficio, no carece de cierto Ego, nadie se puede dedicar a esa profesión si él, seguramente muchas personas le criticarán, yo seguiré opinando que si sirve para involucrarse y ayudar a quién más lo necesita, bienvenido sea. La filantropía y conciencia social alimentan el Ego de manera positiva y sitúan nuestro Yo en su justo lugar dentro de un entorno concreto, con él en definitiva ocurre cómo con el colesterol, hay bueno y malo, o por lo menos eso dicen.
Por todo esto y alguna cosa más, desde hoy defenderé el ego-altruismo cómo una manera honesta y dignificante de alcanzar las conquistas más utópicas. Cómo supongo que no habré conseguido convencer a casi nadie, amenizaré hoy la entrada con el último vídeo Tatancete, un músico, que si bien requiere de Ego para moverse en una industria compleja, lo encauza hacía fines loables, ejerce el deber cívico de la protesta con humor y Sin Salir de la Cama, con él reímos mientras nos abre los ojos a realidades un tanto infaustas que invitan a la reflexión.



Mientras escribía este artículo, han ocurrido dos acontecimientos que no vienen si no a corroborar lo anteriormente expuesto y debemos vocear. El artista chino Ai Weiwei, creador de imponentes obras cómo el estadio olímpico de Pekín, El Nido de Pájaro, o más recientemente la creación conceptual de las pipas de girasol en la Tate Modern, ha sido detenido por las autoridades de su país y está en paradero desconocido. Él sólo ha aprovechado su reconocimiento internacional para denunciar la oprobiosa política de derechos humanos de su gobierno y esto no es un delito, es una obligación moral. Al mismo tiempo, en otro lugar, el director teatral israelí y fundador del Teatro de la Libertad, Juliano Mer-Kamis, ha sido brutalmente asesinado por el simple hecho de utilizar su arte para promulgar la Paz en un territorio castigado por la violencia. Sus viles y cobardes ejecutores sólo podrán entorpecer un movimiento que no tiene freno porque otros, con Ego o sin él, darán continuidad a su legado.

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