martes, 25 de octubre de 2011

La Cachipolla

Ella nunca lo haría
La cachipolla es un insecto muy interesante y paradójico por ser el que tiene una vida más corta y sin embargo ser el más antiguo de los bichos alados que habitan el planeta, la Wikipedia además me aclara que es un efemoróptero también conocido por el nombre de efímera y que tiene la cabeza enana.
No dedico hoy el artículo a la cachipolla porque me haya entrado una pasión repentina por la entomología, no soy muy amigo de estos pequeños seres aunque en muchos casos son admirables. Muchos insectos parecen ser conscientes de su pequeñez, olvidan el individualismo, dedican su existencia a hacer crecer la comunidad, la mantienen alimentada y a salvo, así logran superar al ser humano en la consecución de un sistema de bienestar global. No conozco bien el día a día de las cachipollas pero la escuela - o los documentales de la tele - me enseñó cómo abejas, hormigas y termitas hacen gala de una organización social soportada por la inteligencia colectiva, esto me lleva a pensar que ellas jamás dejarían perecer a dos tercios de sus congéneres para conseguir que el tercio restante se rebozara en una opulencia derrochadora.
Sin embargo hoy tampoco toca hablar de este mundo enfermo que tanto me enerva, hoy sólo me pregunto cómo es posible que haya tanta gente que pierda el tiempo, la razón y la dignidad en cosas tan efímeras que, con perdón de las cachipollas, llamaré cachipolleces.
Decir por ejemplo que el conjunto de los ciudadanos opinan algo o incluso que todos piensan lo mismo es efímero de necesidad, primero porque en cuanto lo dices te vas a consultar una encuesta a ver si todo está en orden, o sea que no te lo crees ni tú. Segundo porque en estos tiempos, en cuanto haces una afirmación de ese tipo (a veces aderezada con insultos), al instante, miles de personas te ladran con la razón que tú no tienes. Puedo pues afirmar que la generalización de una idea propia es una auténtica cachipollez.
En otro orden de cosas, afirmar que una buena noticia es mala, aparte de indicar claramente que tienes intereses personales en que lo nefasto no varíe, es un planteamiento fugaz porque el tiempo es caprichoso y rápidamente revelará que lo bueno es bueno y lo malo es malo convirtiendo tu tesis en una cachipollez. Por supuesto que algunos sucesos sólo son regulares pero yo me refiero a aquellos en los que ni el más gallego entre los gallegos podría mantener la equidistancia o el depende. Pido perdón también a los gallegos, decir que un rasgo de personalidad es propio del origen territorial del individuo también es una cachipollez que se derrumba a la misma velocidad que se pronuncia.
Prometer cosas que no se van a cumplir es otra de las cosas que sólo son válidas para una cachipolla que al día siguiente no estará para sufrir las consecuencias de su falta de honestidad, por eso, en ocasiones, yo decido creer en que quien me dice que va hacer algo lo hará. En primer lugar lo creo cuando esa persona ha demostrado llevar a cabo - o intentarlo - sus compromisos cuando ha tenido la responsabilidad para ello y en segundo lugar porque nosotros no somos cachipollas, tenemos tiempo y fuerza suficiente para hacer cumplir la palabra dada.
El cachipollismo es un fenómeno internacional y está tan arraigado que prefiero dejarlo aquí, el artículo de la semana pasada fue extenso y esta vez prefiero optar por la brevedad de la cachipolla, si algo debemos aprender de ella es que debemos dedicar nuestro día y nuestro tiempo a garantizar la supervivencia de todos porque antes o después nos daremos cuenta de nuestra interdependencia y descubriremos que nuestro bienestar depende del de los demás y no del propio.
Mientras alcanzamos la utopía de la congruencia universal os regalo el último vídeo musical de mi amigo Tatán - sé que él me deja - su mensaje y sentido del humor no son efímeros ni perecederos.



La muerte sólo es un daño colateral en la vida de la cachipolla y no se destruyen unas a otras, nosotros debemos morir para garantizar la renovación de la especie pero que nadie me vuelva a vender que es necesario matar, eso es una gilipollez - no puedo involucrar más al pobre insecto en nuestros crímenes - que se desmiente por sí sola.
No nos dejemos engañar por el mensaje vacío de la cachipolla humana, a veces, no decir nada dice mucho y cuando nos damos cuenta de que el silencio y la escasez de propuestas encerraba una trampa mortal ya es tarde, además he leído que la cachipolla es un excelente cebo para los peces incautos.
Mis excusas a Kafka pero antes muerto que convertido en cachipolla.

PD: La subespecie humana de las cachipollas también destaca por su cabeza minúscula aunque a veces esté oculta en un exuberante cráneo. 

3 comentarios:

  1. LA VERDAD QUE ME ACABO DE LEVANTAR Y ESTABA VIENDO UN DOCUMENTAL RELACIONADO CON LAS CACHIPOLLAS Y ME LLAMO MUCHO LA ATENCIÓN...Y ESTO ME LLEVO A BUSCARLA POR GOOGLE, Y ESTO A METERME EN ESTA PG,Y LA VERDAD ES Q COMPARTO AL 100 X 1OO LO QUE DICES Y BUENO YA EL VÍDEO ES LA CACHIPOLLA .... BUENÍSIMO,Y ESA COMPARACIÓN DE LAS PERSONAS CON LA CABEZA DE LAS CACHIPOLLAS,MUY BUENOO, SI YO CREO QUE TENEMOS UNA CRÁNEO GRANDE,PERO UTILIZAMOS LO QUE OCUPA EL TAMAÑO DE LA CABEZA DE UNA CACHIPOLLA,POR LO QUE ES DE GILIPOLLAS,BUENO GRACIAS POR HACERME SONREÍR.

    ResponderEliminar
  2. Me gusto mucho tu artículo pero no me gusto para nada que usaras la Cachipolla como comparación de los humanos que no piensan en otros al conducirse en este mundo, pues la Cachipolla usa toda su corta vida para el bien comunitario.

    ResponderEliminar