miércoles, 4 de abril de 2012

Ficción superada

Ellos eran liberales, los de ahora no tengo claro qué son
Fusilamiento de Torrijos
Antonio Gisbert 1888
Durante la pascua de 2011 sufrí una transmutación liberal, intenté ponerme en el lugar del otro para lograr comprender los posibles pensamientos y razonamientos fútiles de un liberal o liberala cualquiera y de su liberalidad, entonces surgió este engendro seudoliterario que hoy oso volver a publicar.

"Soy liberal, sí ya sé que de ocho acepciones del término sólo comparto media y las demás las aborrezco profundamente, pero bueno, los liberales somos libres de definirnos cómo nos plazca, es lo que tiene la libertad. 
En primer lugar, a ver si alguien se atreve a insinuarme que no soy generoso cuando todos los Domingos le doy cincuenta céntimos al mendigo de la puerta de la parroquia de Calle Goya, calculad lo que significa esto a final de año, oye, que son 52 semanas sin contar las misas extraordinarias del Gallo y días de guardar, por no hablar del cepillo. Por otro lado qué mayor generosidad hay que compartir mis bienes con el armador que me está construyendo el yate y la familia de peruanos que me guarda la finca y con quién incluso comparto espacio una o dos veces al año. Si esto no es altruismo que venga Dios y lo vea, a mi desde luego a veces me entra complejo de ONG.
Me preguntan algunos si realmente creo en la libertad, pues claro, cómo no creer en ella, es maravilloso poder escuchar cada noche las fantásticas tertulias de esos nuevos canales recién surgidos, debe ser lo único bueno que ha hecho esta gentuza que nos gobierna. Además, soy libre de elegir para mis hijos el colegio o universidad privada que desee, también puedo ir a la clínica que me apetezca a curar mis males, lo pago y punto. No debo olvidar el placer que me provoca el poder decidir la compañía de suministro eléctrico que quiero, la telefónica que me dé un IPhone y en breve beber el agua de la empresa privada que generosamente se hará cargo de su gestión y distribución, me siento libre y todos deberían compartir mi entusiasmo. Yo con la salud, la educación y los recursos naturales no juego, me gasto mi dinero muy a gusto y quien pide que sea público es simplemente un tacaño que no piensa en su familia y quiere vivir siempre de la sopa boba. ¡Oiga, páguese usted lo suyo igual que yo me ocupo de lo mio! Eso sí, cuando lo consigamos, mucho ojo, una cosa es la añorada liberalización total y otra muy distinta el libertinaje. Debemos estar atentos, no vaya a ser que algún  hospital privado decida especializarse en la venta de abortos o eutanasias o que los centros educativos opten por no seguir los cánones de nuestra Santa Madre Iglesia, si nos descuidamos llega un Emir y nos monta una escuela islámica. En definitiva, la función del nuevo estado liberal centralista, heredero de esa Gran España que nunca debió dejar de ser, debe limitarse a estar vigilante con estos temas y llegado el caso prohibirlos o incluso penarlos si fuese menester, nuestra libertad va en ello.
¿Qué si creo en la libertad individual, social y política? Pues claro, siempre con la salvedad de quienes apoyen a grupos de manifiesta inmoralidad o acudan a demostraciones públicas indecorosas que hasta ahora he estado pagando yo con mis impuestos. Imagino que estaremos todos de acuerdo en que es muy distinto que se organicen bellas procesiones gracias a las subvenciones estatales a que alcaldes de escaso calado moral nos obliguen a presenciar año tras año días de no sé qué orgullo, espectáculos altamente perniciosos para la salud de las gentes de bien además de ofensivos para el buen gusto. Por cierto, con el espíritu liberal que me caracteriza, comprenderéis que no estoy en contra del matrimonio homosexual, no puedo estarlo sencillamente porque no es un matrimonio, cómo el nombre así lo indica. Jamás me opondría a que nadie se casase con una fea, una gorda o incluso una negra, cómo mucho haría un inocente chascarrillo propio de nuestro noble humor hispano, pilar de nuestra libre sociedad y no penséis que no tengo amigos maricas porque los tengo a pares, pobres tienen que vivir con ello y yo lo respeto, bastante tienen con lo suyo.
Con respecto al tema del intelecto como definitorio del liberalismo, no hay discusión, nuestros representantes e inspiradores ideológicos son muy prolíficos, algunos escriben más de veinte novelas al año, pero claro, basta con que alguna declare no conocer a la cantante Sara Mago para hacer una critica impía sobre ella, pues aprovecho para declarar públicamente que yo tampoco la conozco, ni falta que hace, a saber lo que canta la subversiva esa...
En definitiva, amigos, compatriotas, debemos luchar por salvaguardar nuestra libertad, los lobbies nos amparan y protegen, nos dan la posibilidad de elegir las mejores opciones financieras (a veces se equivocan, pero que tire la primera piedra el que no), sanitarias, educativas, energéticas y nos permiten comunicarnos e informarnos. ¿Quién quiere, por ejemplo, una televisión pública? Vamos, ni que fuese un derecho ciudadano, lo importante es la cantidad, ahí reside verdaderamente la calidad y pluralidad, si alguien, al final, no se siente representado es porque nadie financia su bazofia, si esto ocurre es porque no es rentable y si es así es que no interesa nada y por lo tanto no debe existir. No cejéis en vuestro empeño ni os dejéis engañar por falsedades, el futuro es nuestro, Dios Mediante. Él puso sobre la tierra todos los bienes y dones vegetales, animales y minerales para nuestro disfrute, debemos explotarlos al máximo, lucrarnos con ellos es lógico. No tengáis mala conciencia, la organización del mundo es secularmente piramidal y así debe seguir siendo, no todos llegaran pero nosotros cumpliremos con el sacro deber cristiano de la limosna."


Lo cierto es que una vez más la realidad supera a la ficción y hoy nos invitan a presenciar y aplaudir la voladura controlada de nuestra educación, nuestra cultura, nuestra investigación científica y nuestra solidaridad. Los tiburones financieros han desencallado y vuelven a nadar mientras colaboran con unos nuevos viejos dirigentes que parecen obsesionados con volver a hinchar una burbuja inmobiliaria cargada de gas metano. Cuando escribí lo anterior no imaginaba que se fuera a indultar banqueros, amnistiar ladrones, halagar constructores de casinos o planear enladrillar de nuevo nuestras costas. Cuando escribí lo anterior no pensaba que se pudiese insultar a las mujeres en el parlamento, denigrar el derecho a huelga y sus impulsores, descapitalizar a las clases medias y convertirnos a todos en potenciales emigrantes.
Está ocurriendo pero ahora que son ellos los que mandan ya no veo necesario ponerme en su lugar, ya no quiero dialogar, me he cansado de escuchar y de que no me escuchen, me he hartado de que desechen cualquier planteamiento divergente.
Ellos saben que nuestras ideas no se pueden reciclar, para ellos somos el enemigo, detritus de un pasado cercano que quieren enterrar. Quizás tengan razón pero yo pienso que de ser basura, somos basura orgánica y de ella se puede extraer un magnífico compost que abone una sociedad más fuerte, democrática e igualitaria. Ya veremos, como dice mi amigo Tatán, sigue dependiendo de nosotros que nos la metan doblá.




PD: Hoy no dedico a nadie el artículo porque va dirigido a todos aquellos que se saltan a la torera los valores de esta semana tan cristiana y  prefieren dedicarse a insultar y ofender, afortunadamente en este tiempo he entrado en razón y muchos de ellos ya están bloqueados en mi vida real y virtual.

No hay comentarios:

Publicar un comentario