jueves, 10 de enero de 2013

Aquí seguimos...

Para seguir adelante debemos perder la calma YA
En mi afán por aprender imitando a las mejores plumas patrias me dispongo a seguir los pasos de ese ilustre a la par que diestro vocero con nombre germánico otrora conocido por haber sido periodista, hoy reconocido pelota oficial de una ex presidenta autonómica y chupóptero devorador de dinero público agazapado bajo las ruinas de la que un día fue esa gran televisión autonómica que me dio cobijo en los albores de mi carrera profesional. Correré el riesgo y ejecutaré el triple salto mortal del arte de la columna de opinión que él inmortalizó el día antes de una huelga general "fracasada" de antemano. Hoy emitiré opiniones sobre hechos aún no acontecidos, hoy, por lo tanto, me propongo, haciendo gala de mi consabida y poco ponderada clarividencia, redactar la crónica del próximo domingo 22 de diciembre de 2013, año 1 DA (Después del Apocalipsis) o año 2 siguiendo el calendario Rajoyano, según se mire...

Esta mañana no me ha tocado la lotería así que me he levantado y me he dirigido al quiosco de siempre a comprar el periódico de siempre. Como siempre, he tomado un café con leche y he procedido a leer los titulares de la jornada convencido de antemano de que, como siempre, me agriarán la leche, la mía y la de mi café. 

He leído que en Madrid la esperanza de vida se ha reducido en dos años hasta los 81, también dicen que la negligente atención primaria unida a la falta de cobertura social de miles de personas está provocando brotes de sarampión y escarlatina. De repente me ha venido a la memoria que hace unos meses la sanidad dejó de ser nuestra porque unos dirigentes con escasa capacidad de oratoria y menos de diálogo que llegaron de pura chiripa a la presidencia de la comunidad decidieron ventilarse lo que construyeron con nuestra pasta para regalárselo a unos amiguetes. He visto en una encuesta que la mayoría de la izquierda y la derecha moderada, si es que hay algo moderado en estos tiempos, están de acuerdo en que el modo en que se realizó este robo privatizador no fue adecuado y las desastrosas consecuencias del mismo ya se atisban.

Durán i Lleida el hombre recto, el político de libro, el cristiano ejemplar, el catalanista enamorado del Hotel Palace de Madrid y las gafas "fashion" resultó ser un chorizo semejante a cualquiera de esos valencianos bronceados que abochornaron a su pueblo. Dimitió, sí, pero lo hizo por el bien del "poble català" y esas fueron todas las consecuencias que tuvo que asumir. A pesar de quedar Unió fuera de juego, la coalición republicano-convergente parece tambalearse y los espectadores del vodevil nos preguntamos cómo podrá construir un país quien no es capaz de sostener un gobierno regional.

De nuevo en Madrid, tras pasar este año la primera criba olímpica, la alcaldesa capitalina por sorpresa, compinchada con el presidente sorpresivo, siguen empeñados en mangarnos hasta los tuétanos para organizar una gran bazofia que no queremos con un dinero que no tenemos. Estas navidades, por otro lado, han vuelto a lucrarse alquilando espacios públicos y otorgando licencias para macro-fiestas, la tragedia del Madrid Arena no es más que un vago recuerdo y el cabeza de turco, mediocre vice-alcalde, ni eso ¿Cómo se llamaba ese tipo? Y mientras tanto Mr. Las Vegas sigue meditabundo pero ya no nos queda ni un centímetro de pantalón que bajar.

Mariano El Impávido, Felipe El HermoSoso y Arturo Més Arredonda estrenaron el 2013 departiendo sobre balompié mientras viajaban a toda velocidad en su particular tren a ninguna parte. El resto del año siguieron cada cual a lo suyo, poniéndose verdes en público y tomándonos el pelo en la intimidad. Y aquí seguimos, con más paro y menos perspectivas a pesar de que Merkel se nos fue en primavera tras no lograr negociar un mega-pacto de gobierno a la alemana.

Y tú seguiste aguantando sin trabajo, sin esperanza y casi  ya sin tiempo,  aguardando la llegada del socialista redentor que salve un partido que ya no tiene salvación porque le sobraban tres de sus letras y las perdió por el camino.

Y otros siguieron rezando todos los domingos, orando por el regreso a la política activa de los mayores ladrones de la cueva de Ali Babá con sus melenas al viento, sus abdominales turgentes, sus miradas de lechuza y su liberalismo FAES de chichinabo.

Y los mierdas de este mundo se siguieron librando de sus condenas por poderes o deberes. Y los pobres de este mundo siguieron condenados a perpetuidad sin estar presos ni haber cometido delito alguno ¡Ay de ellos como roben una lata de sardinas! Aquí ya vimos que sólo vale matar en una lata de sardinas de cuatro ruedas circulando a toda mecha por una carretera cubana sin carné de conducir, eso te lo premian con pompa y honores, sobre todo si tienes cara de pazguato.

Y así pasó otro año y ya vamos camino de los cuarenta. Y así seguimos parados, expectantes, esperando a la nada, pensando que si el protagonista del anterior régimen tuvo la deferencia de premiar nuestra infinita paciencia con su grotesca y patética muerte puede que esta vez acuda un angelote, un "deus ex machina" a salvar nuestra eterna pusilanimidad. Nosotros sabremos perdonar y asumir las nuevas realidades. ¿O no aceptamos acaso que los familiares de un dictador, gentuza sin oficio, ni beneficio, ni formación, ni nada de nada se convirtieran en lo que fueron y son? Pero estamos equivocados y lo seguiremos estando en 2014, 15, 16 y en el año 3000 si no damos nosotros el paso adelante porque este régimen es perenne, sus protagonistas se renuevan y reproducen como cucarachas y en cada generación que pasa son más inútiles pero más fuertes porque se nutren de nuestra estulticia que nunca ha dejado de crecer.

Este año el rey tampoco abdicó porque ni Merkel se lo pidió a tiempo ni Moody's ni S&P se lo exigieron. Este año comenzó con el debate sobre la suplencia de un portero mientras se hundía el estado del bienestar a nuestros pies y ya sólo espero que no termine como el anterior con la sorpresa suscitada por el peinado new age de quien tenga a bien cantarnos las uvas. Lo sabremos en una semana. 

O más bien en un año...

Si en algo erré, solicito indulgencia, tened en cuenta que sólo soy un utopista,  nunca fui ni seré un periodista gurú, ni opinando, ni prediciendo, ni siquiera cantando entre los vapores etílicos de un antiguo piano bar.



PD: Este pretendía ser un post de despedida y sin embargo se convirtió en la confirmación de que seguiré por aquí aunque de forma más ocasional.


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