miércoles, 13 de marzo de 2013

Respeto absurdo

Uy, perdón me confundí de foto...
....Es que a mí todos los balcones me parecen iguales
Obispo de Roma, Sumo Pontífice, Santo Padre, Papa... Sólo necesitan tantos nombres aquellos que consiguieron su poder por imposición dictatorial y no por voluntad soberana del pueblo. Así fue con Francisco Franco, el Jefe del Estado, Generalísimo y Caudillo. Así es con Kim Jong-Il el Amado Líder, el Gran Dirigente. Así fue con el Duce Mussolini, Mariscal del Imperio, y con un largo etcétera que no viene al caso. Siempre me han asustado las personas con muchos cargos, suelen ser tendentes a acaparar riquezas y atenciones siendo en realidad insignificantes.

Los Castro desde su pequeña isla en medio del Mar Caribe llevan acaparando poder y protagonismo político internacional desde hace 50 años. Franco llenó plazas hasta el mismo día de su muerte y 40 años después aún es capaz de arremolinar fieles que predican embustes porque los creen a pie juntillas. Unos cuantos millones de coreanos viven inmersos en un estado de paranoia colectiva que les lleva a creer cualquier estupidez que les puedan contar sobre un mundo exterior hostil. ¿Merecen todos ellos nuestro respeto?

Hoy, 13 de marzo de 2013, muchos andan de nuevo pendientes de un absurdo protocolo medieval. En este mundo globalizado en que vivimos - excusad la redundancia pero estamos tan habituados a oírla que no creo que sorprenda - en este planeta sobrepoblado de personas y problemas pero diezmado en lo que a fauna, flora y recursos naturales se refiere, en este instante, un cuarto del planeta está atento a la decisión que tomen 115 fulanos disfrazados. Muchos creyentes se llenan la boca de fe a la par que nos exigen a los ateos respeto, debemos respetar, no tenemos derecho a la crítica ni mucho menos a la broma. Son mil y pico millones de católicos rebosantes de derechos muchos de los cuales sólo se deben a su iglesia y lo que es peor, sólo responden ante ella. Somos mil y pico millones de agnósticos o ateos que debemos respetar un montón de creencias absurdas basadas en diversas leyendas mitológicas sin ningún tipo de fundamento histórico ni sustento científico.

Yo no he podido respetar nunca a ese grupo de chalados que se inmola en un rancho mientras esperan una nave extraterrestre. No puedo respetar, al igual que tampoco lo hacen los cristianos, un sistema de elefantes, monos, dioses y diosas con múltiples brazos que escupen en la cara de la mayoría de sus fieles por no pertenecer a ninguna casta. No quiero respetar, como tampoco lo hacen los que hoy pernoctarán en la Plaza de San Pedro, a aquellos que desde sus diáfanos templos llaman a la guerra santa, claman contra los infieles o pretenden cualquier otra insensatez. El respeto es veneración pero también acatamiento y miedo, yo no siento ninguna de la tres cosas, y esto debiera ser muy "respetable". Yo sólo siento curiosidad por el fenómeno dios y cierta admiración por el arte que genera.

No encuentro pues ningún motivo para respetar un proceso de elección autoritario, sexista y discriminatorio del líder de un estado minúsculo que acoge la sede mundial de una secta multitudinaria (pero no mayoritaria). Resulta que nos reímos y señalamos con desprecio cuando el partido comunista chino o cubano elige al nuevo presidente de su república, acertamos al hacerlo, no tenemos por qué respetar una pantomima seudo-democrática diseñada para el "yo me lo guiso yo me lo como". Por lo tanto, no, no respeto que 115 ancianos se junten para definir cuál es la mejor forma de lavar el cerebro al prójimo y quién es la persona más adecuada para ello. No me da la gana callarme, no me da la gana olvidar la pederastia generalizada en el ámbito clerical, no me resigno a que estos tipos sigan viviendo en parte de mis impuestos, no consiento que no estén sometidos a las mismas leyes que nosotros y no tolero que prediquen la pobreza y sigan abrazando al poderoso y acumulando riquezas.

Hubo un tiempo en que las religiones fueron necesarias para sentar algunas bases éticas mínimas que nos "desanimalizasen" y ayudasen a construir lazos en las sociedades humanas. Ese tiempo ya pasó, nuestra formación cívica y nuestras legislaciones no requieren del miedo a la nada para luchar contra el caos. Así que no, no tengo por qué respetar la mojigatería humana aunque si la creencia en quimeras le sirve a alguien para ser más feliz yo me alegro profundamente, si sirve para hacer el bien y cooperar con el necesitado lo divulgaré y defenderé pero que nadie más me vuelva a decir lo que debo o no expresar.

He hablado mucho de respeto, quien me conoce sabe que la actitud descrita no es del todo real y me tomará por embustero, sólo diré que no miento, expongo una declaración de intenciones, hasta ahora respeté casi todo pero estoy cansado de no ser pagado con misma moneda. Lo que está sucediendo en El Vaticano es del todo ridículo y lo peor es que sus feligreses, cegados, se han adaptado a la extravagante retirada del representante terrenal de su dios, les han cambiado las reglas del juego y lo han aceptado como si nada.

Hace poco dejé de seguir en una red social las sandeces nacionalistas y ultracatólicas de un tipo que por lo visto quiere recuperar su país (Al-Andalus) para el cristianismo. No sucedió nada, simplemente, tras una broma irrelevante sobre el carné de conducir de los obispos me aburrieron sus eslóganes repetitivos y sus mandamientos de respeto, me pareció un individuo muy pesado y me fui. El piadoso católico romano del país andaluz se despidió insinuando que había desenmascarado a un rata de cloaca (yo), entonces pensé: Bueno, las cloacas no están mal, al menos ahí no hay cardenales, ellos suelen ser alérgicos a la pobreza y la inmundicia (no todos, no todos, lo sé...). Hala, querido devoto, a disfrutar del cónclave, no estés afligido en pocas horas tendrás un nuevo autócrata que dictará tu moral y destino, yo mientras tanto, con permiso del "respetable" seguiré haciendo y diciendo lo que me plazca siguiendo el único dictamen de mi conciencia. Si algún día consigues tolerarme puede que vuelva a tolerarte yo a ti, esto nada tiene que ver con el respeto.

No deja de ser curioso que cada vez que los cardenales miren arriba en busca de una paloma encuentren los bellos cuerpos desnudos que pintó Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, en todo caso esperemos que se dejen imbuir por el espíritu santo o el sentido común y elijan a alguien sensato, muy a mi pesar la figura que surja de este sainete nos acabará influyendo a todos.

Y no perdamos el sentido del humor por dios...


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